viernes, 8 de mayo de 2009


Cuántas veces sentí que mi mundo se venía abajo, que no me querían de verdad. Cuántas lágrimas habré derramado por esa desilusión, por mis desamores. Pero aquí sigo, me caí, pero me levanté con más fuerzas. Pensé que nunca más me iba a volver a enamorar, tenía miedo de entregar mi corazón, pero soy tan débil que no lo puedo evitar. Me ilusiono rápido y me enamoro con mucha facilidad. Soy tan susceptible a que me lastimen porque doy todo de mí, me entrego por completo. Lamentablemente, aún no aprendo. Y siento que me estoy cayendo, una vez más siento que muero, que ya nada tiene sentido, que no quiero volver a querer. Porque si para saber lo que es querer, tengo que sufrir lo que estoy sintiendo, prefiero no hacerlo. Tengo miedo, y es que me duele, me duele demasiado; tanto que no aguanto este dolor. No sé que hacer, qué pensar. Siento que me muero, que me arrancan el corazón. Y es que aún no aprendo a jugar con el amor. ¿Por qué para ellos es tan fácil? ¿Por qué no les importa lo que uno pueda sentir? ¿Por qué tienen que ser tan egoístas, pensar solo en sí? ¿Y yo, qué? ¿Dónde quedan mis sentimientos? Me siento mal, ya no le veo sentido a mi vida, siempre es lo mismo, una vez más la historia se repite. Y me pregunto yo, ¿será que algún día encontraré la persona ideal? ¿Cuántas veces no pensé haberlo hecho antes? ¿Y cuantas me equivoqué? Tengo miedo de volver a querer, de aceptar que estoy enamorada y que quizás sea un error más. ¿Cuántos desamores tendré que pasar? Tengo miedo, de que me hagan sufrir una vez más, porque no sé si mi corazón tenga la suficiente fuerza para aguantar una desilusión más.

Cómo decirlo, el problema. No, no creo que lo seas, sos mejor dicho, la solución, yo soy el problema, yo soy el dilema y la complicación, que raro, me dí cuenta que te estás convirtiendo en mi inspiración y sin siquiera saberlo, es más grave de lo que pensaba, es paradójico pensar que quiero y no quiero enamorarme de vos, espero que el resultado no me afecte como otros, y si algún dia me querés como supongo en poco tiempo si sigo así, yo lo voy a hacer, espero que me haga feliz. Y yo me conformo con tan poco, con solo verte un segundo, de reojo aunque sea, con solo tener la esperanza de que algún dia pueda decirte todo esto a la cara y me sonrías, me mires a los ojos y me digas que sentís igual, por más que sientas una ínfima parte de lo que yo siento, me contento. Lo he vuelto a hacer, a soñar despierta, con tu estampa al frente, no lo puedo evitar ya ves, y este es mi cable a tierra, donde puedo desahogarme, y tal vez lo estés leyendo sin siquiera saber que es para vos, que irónico, verdad? Empecé esta confesión odiándome por sentirme así, continué divagando y finalizo como todos los primeros pasos de las enfermedades. Finalizan, aceptando. Acepto que no puedo evitar esto, acepto que no puedo escapar de mi propia mente ni evadirme tampoco, reconozco que no puedo obviar mis propias ilusiones porque por algo están, y aunque yo las haya creado y mi alrededor las haya extendido hasta las más remotas fronteras de la perspectiva humana, existen y no puedo ignorarlas, acepto que no puedo huír de la verdad, no puedo apartarme de la realidad, y si esta es mi realidad, la acepto. Acepto al fin y al cabo que yo no manejo, que es el destino el que está al volante, que es la fortuna la que tira mis cartas, y la suerte la que las baraja, rumbo incierto el que me merezco, nebuloso el camino que recorro, confuso es el aire que me toca respirar, pero lo acepto y me hecho a las manos del que esté a cargo de mi vida. Por favor trátala bien, es la única que tengo.

sábado, 2 de mayo de 2009


¿Otra vez? Sí, otra vez. Lo veo venir, de nuevo, y yo simplemente no quiero, siento que me harté, que estoy más frágil que nunca, que mi fortaleza se podría desmoronar en un santiamén. Por eso no voy a ponerla a prueba. Por eso te digo que NO, que cuando era tiempo hubo tiempo, tuviste tiempo y elegiste. Sí señor, elegiste. Tu vida y tus cosas, tu gente. Entonces, es como decía Benedetti en un poema: Te dejo con tu vida, tu trabajo y tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres. Si pensás volver POR MI, como quien vuelve atrás porque olvidó un pañuelito tirado en la vereda, olvídalo. Si pensás volver POR MI, pensando en que lo hacés por mí, olvídalo. Estoy mucho mejor sin vos (aunque no lo entiendas, claro. Porque vos no lo entendés, porque vos NO SOPORTÁS, simplemente, estar solo. Estar sin un beso femenino sobre los labios, aunque ni siquiera sientas amor por ellos) . Ahora mis horas y mis días me pertenecen. Tengo entre las manos un puñadito chiquitito de sueños que no renuncié cuando te desviaste del camino, cuando me dijiste hasta acá puedo (sin decirlo, claro. Porque a vos las palabras casi siempre te costaron) . Te dejé atrás, porque sé que ni el cariño, ni las promesas de amor eterno bastan para hacer que otro se juegue por vos (quizás una causa que ya se considera perdida de antemano, o poco valiosa simplemente) . Lamento decirte, muchacho, que mi presente no tiene lugar para tu rostro y tu cuerpo, tu abrazo, tus miedos, tus deseos, tu espacio reducido para mí. Se acabó lo que se daba. Se agotó la fuente, y ya no me siento responsable por tu sed.

No cruces la línea. No rompas, como tantas veces, la débil cinta que puse rodeándome, protegiéndome, con la inscripción frágil. Estoy en período de reparación. Estoy en período de mirar las heridas que nunca miré, y buscar de sanarlas, o al menos, dejar de profundizarlas. No rompas ahora, justo ahora, el silencio. No estires los brazos del tiempo para que vuelva a envolvernos, para que vuelva a contenernos, para que vuelva a hacernos alucinar con un paisaje bonito en el cual los dos cabemos perfectamente. No uses a tu favor mi debilidad. Porque sabés que si me sonreís, caigo de nuevo en la incertidumbre de perder cada uno de los motivos por los que me alejé de vos. No seas desleal. No manipules todo el material que te dí sobre mí, en todo este tiempo de idas y vueltas a tu isla. Quédate ahí, inmóvil, como siempre. Quédate inmóvil, pero completamente, sin usar siquiera las palabras, los gestos induciendo a la confusión. Quédate ahí, junto a tus miedos inmaduros, junto a tu grata certeza de saberte ajeno a los peligros que podría acarrearte el enamoramiento. Quédate contemplándote los ojos, transparencias sin fin donde se pierden los caminos que llevan a tu corazón, donde se oscurece el discurso y se vuelve tonta nadería. Quédate acariciándote a solas. Quédate amándote, con ese amor que te reconoce sólo a vos como punto de partida y como fin último, con ese amor que nace de tu piel y vuelve a ella, con ese amor que yo ya no necesito.

Ya no necesito de tu compasión ni me asombra tu sabiduría. Puedo ser más de lo que pensé y planee para mí. Siempre me viste de lejos, despreocupada y poco interesada en vivir. Siempre el aspecto negativo resultaba más interesante, pero, necesito llorar para desahogarme de vez en cuando. Nunca me rendí frente a tus ojos, porque no quise que vieras desvanecer a esta inocente e ingenua criatura convenciéndote de lo cobarde que era. Pude darte lo mejor de mí, aunque poco valoraste mis intenciones de hacerte feliz, a pesar de que siempre supiste que me moría por vos, por hacerte bien y porque me aceptes. A veces deseo que nadie me viera sufrir, y otras veces a propósito salgo a buscarte con el corazón en la mano para despojarte de tu felicidad. Y sí, así es como me convertí en esta loca que aunque no quiere te extraña y te necesita como siempre. Así es como escribo una y otra vez para vos, sabiendo que ni siquiera pensás un segundo en mí, y por más cosas que hayas sentido por mí nunca fueron verdaderas. Nunca fuiste la persona que pensé que eras, me desilusionaste y ahora más que nunca, a pesar de todo esto, creo que nunca podrías haberme hecho feliz

Que ingenua puede ser la gente cuando cree que esas personas especiales que aparecen, porque siempre aparecen en algún momento de la vida, puedan ser olvidadas como si nada. Que tarados que somos algunos cuando decimos adiós sin querer decirlo. Que arrepentidas que vuelven las personas a buscar a estos afectos que quizás lastimamos sin querer hacerlo. Que increíble el hecho de que alguien pueda llegar a tomar tanta importancia en nuestra vida, a tal punto de formar parte de uno mismo. Entraste a mi vida, cuando más te necesitaba, apareciste y dejaste huellas que me marcaron. Logramos construir algo sano y sincero. Sin sobresaltos, y con sorpresas llenas de alegrías que fueron nuestra compañía. Hoy te extraño más que nunca, porque sé que sos vos quien me hizo más feliz y quien hacía que me duerma tranquila, sabiendo que mañana iba a ser un gran día.

Eliminamos de todos lados el nombrecito de aquel que nos partió el alma y aun así en el momento menos pensado nos lo encontramos. Siempre en el momento más inoportuno. Nunca el día que lo pensábamos. Tal vez ese día estábamos contentas, con un sonrisa, hablando con aquella persona que después de él, por primera vez, te empezó a gustar y de repente ves esa cara. La de quien te hizo experimentar cosas tan grandes que te quedaron grabadas adentro y que querés sacar a la fuerza porque llegó un momento en que te diste cuenta que ya basta. Sí, hablo de esa persona. La última que esperas encontrarte. Esta ahí, paseándose adelante tuyo con total impunidad. ¿Y nosotras? Nosotras nos ponemos nerviosas. Nos olvidamos de lo que estábamos haciendo y solo queremos salir de ahí, llegar a nuestras casas y olvidarnos del momento que acabamos de pasar. Pero también por otro lado, aparecen las ganas de saludarlo y hasta te acordás de la complicidad que tenias, que ya no existe, y pensas en pellizcarlo de atrás para molestarlo y quizás también hasta tenés ganas de abrazarlo y contarle las novedades de tu vida actual. Pero sólo es un momento. Porque después frenás, pensás, y te das cuenta que ya no forma más parte de tu camino y sacás la conclusión de que sólo esta casualidad es una jugarreta del destino que se ríe un poco de nosotros o por lo menos que se ríe un poco de mí.

Despues de ti no hay nada MAS

Despues de ti no hay nada MAS

Cuando pienso que el mundo es frio, triste y cruel, aparece alguien como vos y arruina todo GRACIAS!

Empezaron a atormentarme una serie de reflexiones que no se me habian ocurrido antes

Empezaron a atormentarme una serie de reflexiones que no se me habian ocurrido antes
no sabia que me proponia a herirlo tan despiadadamente

Esta actitud puede parecer una locura, pero se verá hasta que punto estuvo justificada...

Esta actitud puede parecer una locura, pero se verá hasta que punto estuvo justificada...
Tambien el parecia estar solo

No pasa nada, estoy mas normal que nunca y SIEMPRE escucho esta cancion

No pasa nada, estoy mas normal que nunca y  SIEMPRE escucho esta cancion
El amor es como las plantas, necesita agua, luz, y muchos cuidados

Hablas y no te escuchas, deberias aprender que esto no se basa de pretextos

Hablas y no te escuchas, deberias aprender que esto no se basa de pretextos
Es que no existe modo de perderme en tus silencios cuando callas ese te quiero

Y llegaste tu y me has inundado mi alma de tranquilidad

Y llegaste tu y me has inundado mi alma de tranquilidad
Me has llenado el corazon de vida

Si te sientes perdido con tus ojos no has de ver, hazlo con tu alma y encontraras la calma

Si te sientes perdido con tus ojos no has de ver, hazlo con tu alma y encontraras la calma
Siento del viento celos por acariciar tu cara cada mañana