sábado, 19 de diciembre de 2009


Vuelves. De nuevo apareces exigiendo el lugar que tienes en mi vida. De nuevo mil lo siento preparan tu regreso. Y me digo que no estaré para recibirte. Vuelves. Y de nuevo consigues que por un segundo te lo perdone todo a cambio de una sonrisa. Vuelves. Reapareces con un Hola, ¿Cómo estás? como quien acaba de irse. Como si sólo unos minutos separaran tus labios de este momento. Vuelves. Presionas para que te deje entrar. Y haces que me convierta en una abogada ante mí misma. Vuelves. Empujas. Exiges. Vuelves. Y de nuevo tu sonrisa se dibuja en mi mente y el dolor desaparece. Estás como si jamás hubieses dejado de estar. Como si te hubieses levantado justo esta mañana y me hubieses dicho: Hasta el mediodía, cariño. Y yo te veo volver y he de reprimir mi cara de idiota y los deseos de decirte hola de nuevo. Vuelves, pero ya no debo estar aquí esperándote. No debo permitirme a mí misma volver a creerte. No debo perdonarte, aunque me lo pida a mí misma. Vuelves, pero jamás para quedarte. Vuelves, y si te dejo volver, volverás a irte. Vuelves, y yo no debo estar aquí esperándote.

No pretendo que te desvelen las ansias de verme, no quiero que te acerques aunque yo también lo desee. No pretendo atrubuirte mis mañas y caprichos ni hacerte el único culpable de mis enojos. No quiero sentir que no tenemos nada en común, que lo que diga el resto de la gente a quién le importa, si sabemos que para nosotros no habría lugar más hermoso ni segundos mejores invertidos que los que pasan estando juntos. No quiero remontarme al cómo, ni al cuando que de esto ya no hay nadie que pueda decirlo con palabras mejores que las tuyas. No me puedo dar el lujo de desperdiciar cada cosa que me dicen tus caricias, no me interesa ahorrarme cada beso, empeñar ilusiones sin devoluciones, que de esto ya no hay nadie que pueda decirlo con miradas más sinceras que las tuyas. Aunque no me digas nada, aunque yo no diga nada sabemos bien que es lo que pasa. No pretendo seducirte con palabras mediocres porque no hace falta que lo escriba y describa adornando oraciones, diciéndolo de mil formas diferentes, de un lado a otro, gritándolo a quien de verdad no le importa. Sabemos que a nosotros sí.

Tengo miedo de no encontrarte, miedo de perderte, o bien de nunca haberte encontrado. En realidad tengo más miedo de mí que de tí, de este mundo inexistente, irreal, mundo de sueños que no despiertan, de verdades errantes, de ilusiones púrpuras e indefensas, de canciones mudas, de nombres vacíos, de vacíos continuos, de esperanzas permanentes, porque es lo único válido para sobrevivir en este mundo.

Ya no encuentro más suspiros, ni cielos, ni infiernos. Mis lágrimas piensan no inundar nunca más la cama. Tomo fuerza, abrazo la guitarra y me incendio, señal de que te estoy olvidando y señal de que mi imagen en el espejo, vuelve a aparecer. Agarro la agenda, arranco la hoja con tu número, rayo las paredes con nuestros nombres. De pronto esos símbolos se tornan el centro de mi resistencia. Tu nombre rasgado, tu olvido en mi bolsillo, el alma que ya no es de cristal. Ya es tiempo de sacarme de tu viento y recorrer sin limites, ya es hora de despedirme de nuestra historia. Me rindo, me rindo por que no me dan más recuerdos y por sobre todo porque yo si te quise, me rindo porque con vos no había ningún camino que me llevara al cielo, nunca mis siete lágrimas llegaron a derramarse junto a las tuyas. Hoy ya no quiero mas extrañarte, sólo quiero romper las cadenas que suelen tener mis ojos a tu retrato, y espero poder lograrlo.

Quiero que mi vida sea de ésas que se inmortalizan en un libro, o en una película (quién no ha soñado alguna vez con ello) . Pero creo que si fuese un libro, no sería un bestseller o, si fuese un filme, no sería de grandes efectos especiales, no. Si tuviese que escribir sobre mi vida, ésta sería la unión de muchas historias de la vida cotidina, de los pequeños milagros diarios, como a mí me gusta llamarlo. Quizá no haya hecho nada para cambiar el mundo, pero todos tenemos algo que contar, algo que nos gustaría dejar para la posteridad, para que cuando nuestro cuerpo se haya convertido en mil partículas volátiles, alguien nos recuerde. Es por ello que las palabras son una manera de hacernos eternos, de no caer en el olvido. Me gustaría que en el libro de mi vida se hablase tanto de aciertos como de mis fallos y mis errores. De mis virtudes y mis defectos, de mis alegrías y mis penas, de mis manías y mis gustos. En resumen, de mi condición de humano y por tanto, de la imperfección que eso conlleva. Que quise con locura, que alguna vez me quisieron. Que me rompieron el corazón en más de una ocasión, que hice mil y una locuras por amor. Que todavía tengo espinitas clavadas y probablemente nunca me desprenda de ellas. Que si no vuelve, nunca fue tuyo, y que si vuelve, es tuyo para siempre. De lo que pudo y no pudo ser. De porqué te marchaste. De las cosas que nunca te dije y de que nunca te olvidaré. De si alguna vez piensas en mí. De si retrocediese en el tiempo, haría las cosas de otra manera y nos daríamos otra oportunidad. Que así es la vida, con su cara y su cruz.

Cómo decirlo, el problema. No, no creo que lo seas, sos mejor dicho, la solución, yo soy el problema, yo soy el dilema y la complicación, que raro, me dí cuenta que te estás convirtiendo en mi inspiración y sin siquiera saberlo, es más grave de lo que pensaba, es paradójico pensar que quiero y no quiero enamorarme de vos, espero que el resultado no me afecte como otros, y si algún dia me querés como supongo en poco tiempo si sigo así, yo lo voy a hacer, espero que me haga feliz. Y yo me conformo con tan poco, con solo verte un segundo, de reojo aunque sea, con solo tener la esperanza de que algún dia pueda decirte todo esto a la cara y me sonrías, me mires a los ojos y me digas que sentís igual, por más que sientas una ínfima parte de lo que yo siento, me contento. Lo he vuelto a hacer, a soñar despierta, con tu estampa al frente, no lo puedo evitar ya ves, y este es mi cable a tierra, donde puedo desahogarme, y tal vez lo estés leyendo sin siquiera saber que es para vos, que irónico, verdad? Empecé esta confesión odiándome por sentirme así, continué divagando y finalizo como todos los primeros pasos de las enfermedades. Finalizan, aceptando. Acepto que no puedo evitar esto, acepto que no puedo escapar de mi propia mente ni evadirme tampoco, reconozco que no puedo obviar mis propias ilusiones porque por algo están, y aunque yo las haya creado y mi alrededor las haya extendido hasta las más remotas fronteras de la perspectiva humana, existen y no puedo ignorarlas, acepto que no puedo huír de la verdad, no puedo apartarme de la realidad, y si esta es mi realidad, la acepto. Acepto al fin y al cabo que yo no manejo, que es el destino el que está al volante, que es la fortuna la que tira mis cartas, y la suerte la que las baraja, rumbo incierto el que me merezco, nebuloso el camino que recorro, confuso es el aire que me toca respirar, pero lo acepto y me hecho a las manos del que esté a cargo de mi vida. Por favor trátala bien, es la única que tengo.

A medida que pasa el tiempo, te das cuenta de cómo van cambiando las cosas. El día de hoy, ya no crees lo mismo que pensabas ayer. Lo que sientes hoy, es diferente a lo que sentiste tiempo atrás. Las personas que quisiste, o creíste hacerlo ahora pasan a ser parte de tus recuerdos, y todos esos ‘te quiero’, ‘eres el amor de mi vida’, te das cuenta que no son cierto. ¿A cuántos se los dijiste, y pensaste que era la persona indicada? Sí, fueron muchos quizás, y sí, te equivocaste. Porque el día de hoy te diste cuenta de que esa persona que creíste querer, ya no está, que la persona que pensabas que era el amor de tu vida, ya ni siquiera se te cruza por la cabeza. Y es que las personas cambian, el tiempo avanza, los sentimientos varían y cada día, con cada cosa que te pasa aprendes algo, que influye en tu manera de ver la vida. ¿Cuántas veces sentiste que se te venía el mundo abajo porque la persona que creías amar se marchaba de tu vida? ¿Qué hiciste? Lloraste, pataleaste, sufriste, te amargaste. Pero el tiempo pasó, y poco a poco la herida sanó. Conociste a otra persona que te devolvió la alegría, la esperanza, la ilusión y ese sentimiento que tanto querías enterrar, renació. Volviste a sentirte con vida, volviste a creer en el amor. Pero ya no era la misma persona, era otra. Y pudiste decir de nuevo, ‘te quiero mi amor’. ¡Cómo es de irónica la vida! Muchas veces nos tropezamos y nos golpeamos tan fuerte que quedamos inconscientes. Pensamos que ya nada tiene sentido, el motor de vida se apaga, te viene el desgano, la rabia, la impotencia, la desilusión y la decepción. Juras no volverte a enamorar. Empiezas a desconfiar, empiezas por jugar y pasarla bien, pero luego la ruleta de la vida te pone a otra persona que te devuelve todo aquello que te quitaron tiempo atrás y el ciclo se repite.

Despues de ti no hay nada MAS

Despues de ti no hay nada MAS

Cuando pienso que el mundo es frio, triste y cruel, aparece alguien como vos y arruina todo GRACIAS!

Empezaron a atormentarme una serie de reflexiones que no se me habian ocurrido antes

Empezaron a atormentarme una serie de reflexiones que no se me habian ocurrido antes
no sabia que me proponia a herirlo tan despiadadamente

Esta actitud puede parecer una locura, pero se verá hasta que punto estuvo justificada...

Esta actitud puede parecer una locura, pero se verá hasta que punto estuvo justificada...
Tambien el parecia estar solo

No pasa nada, estoy mas normal que nunca y SIEMPRE escucho esta cancion

No pasa nada, estoy mas normal que nunca y  SIEMPRE escucho esta cancion
El amor es como las plantas, necesita agua, luz, y muchos cuidados

Hablas y no te escuchas, deberias aprender que esto no se basa de pretextos

Hablas y no te escuchas, deberias aprender que esto no se basa de pretextos
Es que no existe modo de perderme en tus silencios cuando callas ese te quiero

Y llegaste tu y me has inundado mi alma de tranquilidad

Y llegaste tu y me has inundado mi alma de tranquilidad
Me has llenado el corazon de vida

Si te sientes perdido con tus ojos no has de ver, hazlo con tu alma y encontraras la calma

Si te sientes perdido con tus ojos no has de ver, hazlo con tu alma y encontraras la calma
Siento del viento celos por acariciar tu cara cada mañana